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EUSKERA | 6 de enero de 2009

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FLORA Y FAUNA

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FLORA

Árboles

La zona objeto de estudio, se sitúa en la zona noroccidental de Navarra entre 600 y 400 metros de altitud.

Según estas características corresponde al piso Colino y esperaríamos encontrar un claro predominio de robledales y fresnales pero en este caso llama la atención que el paisaje se caracterice por la presencia de hayedos.

Pertenecen a la serie cantabroeuskalduna acidófila del haya (Saxifrago hirsutae-Fageto sylvaticae Sigmetum).

En realidad, esta serie de vegetación es propia de zonas montanas (altitudes entre 600-650 y 1600-1700 metros de altitud) pero la elevada pluviosidad de esta región hace que esta serie alcance niveles altitudinales muy bajos, generalmente entre 400-500 metros de altitud; incluso en las vertientes norocidentales de las montañas más cercanas a Guipúzcoa esta serie domina a partir de los 300metros.

La especie dominante de esta serie de vegetación es el haya (Fagus sylvatica).

La elevada talla y el esbelto porte de estos árboles confiere a estos bosques una fisionomía inconfundible: bosque de árboles altos, fresco y oscuro.

El haya, cuando la disponibilidad de agua es suficiente, desplaza a las demás especies debido a su estrategia excluyente que consiste en proyectar una intensa sombra y en adelantar la foliación. Muy raras veces el haya comparte su espacio con otras especies arbóreas como algún roble albar (Quercus petraea), algún abedul (Betula celtiberica) o algún serbal de cazadores (Sorbus aucuparia).
Así mismo, el sotobosque resulta también muy pobre. El estrato arbustivo es raquítico y se halla constituido generalmente por ejemplares dispersos de acebo (llex aquifolium) y de algún espino (Crataegus monogina). El estrato herbáceo es también de escasa cobertura.

Camino rodeado de vegetaciónBuena parte de los primitivos hayedos han sido talados para ocupar su suelo con repoblaciones de coníferas como el alerce (Larix kaempferi), abeto rojo (Picea abies) o ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana). Este alerce, es procedente de Japón (alerce japonés), y se ha cultivado como árbol forestal sobre todo en Guipúzcoa y en el extremo septentrional de Navarra por encima de los 400 metros de altitud, con resultados desiguales. El abeto rojo se ha utilizado para repoblaciones forestales a altitudes un poco mayores (500 metros), pero en lugares no expuestos a fuertes vientos ya que poseen un somero sistema radical.

El área de distribución natural del ciprés de Lawson se extiende por la costa occidental de Norteamérica, de Oregón a California. Se ha utilizado como especie forestal en repoblaciones, dando lugar a formaciones muy densas que apenas dejan pasar luz.

La desaparición del hayedo acidófilo conlleva la extensión de tipos de vegetación de menor porte entre las que cabe destacar las etapas de orla o prebosque, constituidas básicamente por especies de arbustos como la retama negra (Cytisus scoparius), endrino (Prunus spinosa), espino albar (Crataegus monogina) y zarzamora (Rubus). También aparece el helecho de ala de águila (Pteridium aquilinum), así como abedules (Betula celtibérica) y serval de cazador (Sorbus aucuparia), especialmente en los estadios más próximos a la etapa de bosque maduro.

Es más común la etapa de matorral constituida por brezales-argomales correspondientes en la mayor parte de los casos a la asociación Daboecio-Ulicetum gallii.

Esta formación está compuesta por diversas especies del género Erica (Erica vagans, Erica cinerea y en ocasiones Erica tetralix y Erica ciliaris) así como por otras especies como la Daboecia cantábrica, la brecina (Caluna vulgaris) o el arándano (Vaccinum mirtillus). Completando esta asociación, junto a estas ericáceas encontramos tojos (Ulex europaeus y Ulex gallii ), Lithodora prostrata, Agrostis curtisii y Pseudarrhenatherum longifolium.

En algunas ocasiones, el pastoreo intensivo combinado con el uso del fuego puede conducir a la instalación de un pastizal denso y de corta talla dominado por especies de gramíneas como Danthonia decumbens, Festuca nigra subsp. micropylla, Agrostis capillaris y a veces incluso Nardus stricta.

Esta pradera constituye la etapa más buscada por el hombre ya que puede sustentar durante el verano a buena parte del ganado lanar y caballar que habita en estas comarcas.

Este pastizal es no obstante costoso de mantener a causa principalmente de las intensas lluvias que provocan una fuerte lixiviación de las bases y acidificación del suelo, lo que favorece de forma natural el desarrollo del estadío de brezal-argomal.

En las mismas condiciones (suelos pobres en bases, ombroclima húmedo o hiperhúmedo y sequía estival inexistente) que en la serie anterior (serie cántabroeuskalduna acidófila del haya), pero a altitudes inferiores, se encuentra la serie colina acidófila húmedo-hiperhúmeda cántabro-euskalduna del roble.

Está constituida principalmente por el roble (Quercus robur) y esporádicamente aparecen otros árboles como el abedul (Betula celtibérica), el mostajo (Sorbus aria) o el serbal de cazadores (Sorbus aucuparia) o el melojo (Quercus pyrenaica).

Estos bosque dan lugar a un nivel inferior mucho más tupido con abundancia de plantas herbáceas, helechos y matas de pequeña talla (brezos), pero la elevada pluviometria de la zona de Agiña hace que esta serie se vea desplazada por el haya a cotas más bajas de lo habitual, quedando fuera del área objeto de estudio.

                Foto en blanco y negro de una pagadía               Foto en blanco y negro de un bosque

FAUNA

Los animales más llamativos de la zona son las aves y entre ellas cabe destacar la habitual presencia de buitre leonado (Gyps fulvus) sobrevolando la zona o posados en el saliente de rocas situado bajo la cumbre de Agiña.

En este lugar pueden observarse grandes grupos (ya que es una especie gregaria) plácidamente al sol durante horas o con las alas desplegadas para secarlas después de una tormenta.

Es un animal que llama mucho la atención debido a su gran tamaño (puede alcanzar entre 230 y 265 centímetros de envergadura) y porque debido a su alta tolerancia hacia el hombre le lleva a acercarse mucho a lugares bastante transitados. Anida en salientes de acantilados.

Es muy probable que los buitres avistados en Agiña pertenezcan a la colonia nidificante en el cercano monte de Peñas de Aia, aunque pueden proceder de otros lugares ya que hay otra importante colonia nidificante en Baztán y pueden alejarse hasta 100 kilómetros de su zona de cría en busca de carroña.

También es frecuente la presencia de otras rapaces como el ratonero común (Buteo buteo), milano real (Milvus milvus).

Estas rapaces diurnas son aves de gran tamaño (aunque menores que los buitres) y por lo tanto fáciles de ver pero debido a la gran distancia y el breve instante en el que se observan (casi siempre en vuelo), son difíciles de distinguir si no se está acostumbrado.

También es muy frecuente la presencia de córvidos como la corneja (Corvus corone corone) y el cuervo (Corvus corax).

Son dos especies muy parecidas y para distinguirlas nos fijaremos sobre todo en la diferencia de tamaño (el cuervo es mayor) y en la forma de la cola ya que el cuervo la tiene cuneiforme (forma de rombo).

Además de rapaces, hay una gran variedad de pájaros de pequeño tamaño.

Es muy frecuente el avistamiento de pinzones (Fringilla coelebs), trepador azul (Silta europaea), carboneros (Parus tarabillas (Saxicola torcuata),los tres primeros son frecuentes en las zonas de bosque. Las tarabillas en cambio son más comunes en zonas más o menos abiertas con algo de cobertura vegetal y oteaderos por lo que se ve muy fácilmente en el alto de Agiña.

Otro grupo que llama mucho la atención es la formada por vencejos (Apus apus), golondrinas (Hirundo rustica) y aviones (Delichon urbica).

Son especies estivales, es decir que las encontramos en verano.

Lo que más llama la atención es que suelen estar cazando incesantemente insectos por lo que si nos paramos un momento en Agiña nos sobrevolarán una y otra vez, a veces a muy poca altura sobre el suelo.

Otro pájaro muy llamativo de la zona es el pico picapinos (Dendrocopos major). Es muy conocido (su nombre común es picatroncos o tokilo) debido en parte a su relativa abundancia pero también a su vistoso plumaje blanco negro y rojo que lo hace muy llamativo tanto en vuelo como posado.

En primavera es fácil oír los tamborileos rápidos y cortos que emite al golpear los troncos de los árboles. 

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